A veces una canción puede encerrar la esencia de una persona,
a veces un pedacito de ellas se funde con las notas, acordes, melodías...
Aquellas melodías pueden sonar tan bellas que acarician los oídos,
pero al mismo tiempo pueden ser como alfileres clavándose en la piel...
Pueden sonar como gritos aturdiéndonos,
o como una mano apretando nuestras entrañas...
Una melodía se puede hacer tan tuya, tan mía,
entonces sería imposible no escuchar,
cerrar los ojos y verte...
Una canción que posee un rostro, nombre,
ojos, gestos, palabras, charlas,
promesas, mentiras, sueños... una canción con vida.
Escuchar, cerrar los ojos, verte.
Esta canción me trae tus ojos,
me recuerda lo lejos que estas de mi...
Y me recuerda a mi pensándote a vos...
Una canción puede dejarnos sin aliento,
sentir que caemos a un abismo.
Una canción que marca una herida aún abierta...
Escuchar, cerrar los ojos, verte.






