martes, 16 de septiembre de 2014

HUELLAS

De la húmeda tierra se asoma una bella dama, a la cual alguien en algún momento de la historia la bautizó: Violeta...

Aquella mañana salí a visitarla, brillaba bajo los rayos del sol, bella.
Me acerqué un poco mas, algo en ella llamó mi atención. Pequeñas lastimaduras, HUELLAS, cicatrices yacían en sus hojas...

Me acerque un poco mas, mis ojos cual microscopios desnudaron cada rincón de su ser...Los cerré por un momento y comencé a sentir, escuchar un pequeño susurro...

Casi inaudible, flotó a través de mis oídos un quejido. Cerré mis ojos con mas fuerza para oír mejor, como si aquella acción de negar mi vista agudizara mi otro sentido...
Aquel susurro se convirtió poco a poco en letras, sílabas, palabras...

Aun hoy recuerdo con tristeza infinita sus tres únicas palabras " No me protegiste"

Aquella mañana un escalofrío recorrió mi espalda, erizándome la piel... Recordé de pronto aquella tormenta, que me despertó en mi lecho. Aquella que desprendió heladas piedras sobre mi jardín.
Toda la ira de aquellas oscuras nubes se precipitó sobre la frágil biología de Violeta.
Las cicatrices que esa mañana observé curadas pero eternas fueron producidas por las violentas rocas gélidas...

Le prometí protegerla y cuidarla.Le aseguré que nunca mas la dejaría a merced de las tempestades... Pero ella no creyó en mis palabras.
Con tristeza observé como día a día fue apagando el color de sus pétalos, sus hojas fueron temblando hasta desprenderse de sus tallos, agonizantes y secos.

Solo tres días tardó en dejarme sola.El que había sido su hogar, mi maceta colgante hoy yace vacía... Aquella estructura plástica es el triste recuerdo de mi descuido; el cual dejó en mi, al igual que en las hojas de mi planta, una cicatriz hoy curada pero eterna...

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